sábado, 28 de marzo de 2009

Discurso del Dalai Lama en el premio Nobel de la Paz

Hermanos y hermanas:

Es un honor y un placer estar hoy entre ustedes. Me alegro realmente de ver muchos viejos amigos que han venido de diferentes rincones del mundo y de poder hacer nuevos amigos, a quienes espero encontrar de nuevo en el futuro. Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos nosotros somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero esto es superficial, en lo básico, somos seres humanos semejantes y esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad.

Pensando sobre lo que podía decir hoy, he decidido compartir con ustedes algunos de mis pensamientos sobre los problemas comunes con los que todos nosotros, como miembros de la familia humana, nos enfrentamos. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, si no una necesidad. Dependemos los unos de los otros en tantas cosas que ya no podemos vivir en comunidades aisladas, ignorando lo que ocurre fuera de ellas. Cuando nos encontramos con dificultades necesitamos ayudarnos los unos a los otros, y debemos compartir la buena fortuna que gozamos. Les hablo solamente como otro ser humano, como un sencillo monje. Si encuentran útil lo que digo, espero que intenten practicarlo.

Hoy también deseo compartir con ustedes mis sentimientos con respecto a la difícil situación y las aspiraciones del pueblo del Tíbet. El Premio Nobel es un premio que ellos bien merecen por su valor e inagotable determinación durante los pasados cuarenta años de ocupación extranjera. Como libre portavoz de mis compatriotas cautivos, hombres y mujeres, siento que es mi deber levantar la voz en su favor. No hablo con un sentimiento de ira u odio contra aquellos que son responsables del inmenso sufrimiento de nuestro pueblo y de la destrucción de nuestra tierra, nuestros hogares y nuestra cultura. Ellos también son seres humanos que luchan por encontrar la felicidad y merecen nuestra compasión. Sólo hablo para informarles de la triste situación de hoy en día de mi país y de las aspiraciones de mi pueblo, porque en nuestra lucha por la libertad, sólo poseemos como única arma la verdad.

La comprensión de que somos básicamente seres humanos semejantes que buscan felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y compasión por los demás. Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en él, cada vez más reducido, mundo en el que vivimos. Porque si cada uno de nosotros buscamos egoísticamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo. Sabemos que hacer una guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal.

En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos. Gracias a los extraordinarios medios de comunicación tecnológicos, no sólo conocemos lo que ocurre en otra parte, sino que también nos vemos afectados directamente por los acontecimientos de sitios remotos. Nos sentimos tristes cuando hay niños hambrientos en el Este de África. Del mismo modo, nos alegramos cuando una familia se reúne, después de una separación de décadas debida al Muro de Berlín. Cuando ocurre un accidente nuclear a muchos kilómetros de distancia, en otro país, nuestras cosechas y ganado se contaminan y nuestra salud y sustento se ven amenazados. Nuestra propia seguridad aumenta cuando la paz irrumpe entre las facciones que luchan en otros continentes.

Pero la guerra o la paz, la destrucción o la protección de la naturaleza, la violación o el fomento de los derechos humanos y libertades democráticas, la pobreza o bienestar material, la falta de valores esoirituales y morales o su existencia y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que pueden ser analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan ser tratados con ese entendimiento.

La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura inflingida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la insensata desforestación de un país vecino. La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está alimentada y donde los individuos y las naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor, sólo se puede lograr a través del desarrollo de la paz mental. Los otros fenómenos mencionados anteriormente están igualmente relacionados. Así, por ejemplo, comprendemos que un medio ambiente limpio, riqueza o democracia tienen poco valor frente a la guerra, especialmente la guerra nuclear, y que el desarrollo material no es suficiente para asegurar la felicidad humana.

El progreso material es por supuesto, importante para el avance humano. En Tíbet dimos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo, el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos. Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales. La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán el profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias.

Por lo tanto, está bien claro que tiene una gran importancia comprender la interrelación entre estos y otros fenómenos y considerar y tratar de resolver los problemas de una forma equilibrada que tenga en consideración los diferentes aspectos. Por supuesto, no es fácil. Peo el intentar resolver un problema tiene poco beneficio si actuando de esta forma creamos otros igualmente serios. Por tanto, no tenemos alternativa: debemos desarrollar un sentido de responsabilidad universal, no sólo en el aspecto geográfico, sino también con respecto a las diferentes cuestiones con las que se enfrenta nuestro planeta.

La responsabilidad no descansa sólo en los líderes de nuestros países o en aquéllos que han sido elegidos para hacer un tabajo concreto. Está individualmente en cada uno de nosotros. La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con todos a nuestro alrededor. Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz puede ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayuda también a nosotros a desarrollar paz y felicidad interior. Y hay maneras en las que podemos trabajar conscientemente para desarrollar sentimientos de amor y bondad. Para algunos de nosotros, la forma más efectiva de hacerlo es a través de las prácticas religiosas. Para otros, pueden ser prácticas no religiosas. Lo importante es que cada uno de nosotros hagamos un esfuerzo sincero de tomar seriamente nuestra responsabilidad por los demás y por el medio ambiente. (…). Muchas gracias.

Permitanme compartir con ustedes una corta oración que me da una gran inspiración y determinación:

“Por tanto tiempo como dure el espacio
y tanto tiempo como permanezcan seres vivos,
hasta entonces, pueda yo también permanecer
para disipar la miseria del mundo”.

Dalai Lama 1989

Texto original en inglés:
http://nobelprize.org/peace/laureates/1989/lama-lecture.html

Noble Óctuple Sendero

Los Ocho Senderos se agrupan tal como sigue:

Primera sección: pasos concernientes al desarrollo de la sabiduría:

1. Recta visión o comprensión

2. Recta intención o resolución

Segunda sección: pasos referentes a la moral o desarrollo de la virtud:

3. Recta forma de hablar

4. Recta acción

5. Recto medio de vida

Tercera sección: pasos relacionados con el desarrollo de la concentración:

6. Recto esfuerzo

7. Recta atención

Manteniendo la mente en la respiración

Fragmentos de las pláticas del Venerable Ajahn Lee, en las cuales comparte las técnicas de absorción mental (samatha y jhanas).

Hay siete pasos básicos:

1. Empezar con tres o siete largas respiraciónes, pensando "bud" cuando respire hacia adentro, y "dho" cuando respire hacia afuera. Mantenga la duración de la silaba de meditación tanto tiempo como la respiración.

2. Sea claramente consciente de cada respiración hacia adentro y hacia afuera.

3. Observe como entra y sale la respiración, notando si es cómoda o incomoda, ancha o estrecha, obstruida o sin obstrucción, rápida o lenta, larga o corta, cálida o fresca. Si la respiración no es cómoda, cámbiela hasta que lo sea. Por ejemplo, si la respiración larga hacia dentro y hacia fuera es incomoda, pruebe la respiración corta hacia dentro y afuera. Tan pronto como note una respiración cómoda , deje que esa sensación se esparza por todo el cuerpo.

Empiece dejando que la respiración se centre en la base del cráneo, y deje que fluya hasta la base de la espina dorsal. Luego, si es varón, deje que se disemine por la pierna derecha hasta la planta del pie, las puntas de los dedos, y hacia el aire. Inhale la sensación de la respiración en la base del cráneo otra vez y deje que baje por la espina dorsal, por la pierna izquierda hasta las puntas de los dedos de los pies y hacia el aire. (Si es mujer, empiece con el lado izquierdo primero, porque el sistema nervioso del hombre y de la mujer son diferentes.)

Luego deje que la respiración se esparza de la base del cráneo hacia los hombros, mas allá de los codos, de las puntas de los dedos y se disuelva en el aire.

Deje que la respiración se esparza de la base de la garganta hacia abajo por el sistema nervioso central de enfrente del cuerpo pasando por los pulmones y el hígado, hasta la vejiga y el colon.

Inhale la respiración en el centro del pecho y déjela bajar hasta los intestinos.

Deje que todas estas sensaciónes de la respiración se esparzan y conecten, y sentirá un gran bienestar.

4. Aprenda cuatro formas de ajustar la respiración:

a. larga hacia adentro y hacia afuera,

b. corta hacia adentro y hacia afuera,

c. corta hacia adentro larga hacia afuera, d. larga hacia adentro corta hacia afuera Respire de la forma mas confortable. O, incluso mejor todavía, aprenda a respirar cómodamente en las cuatro formas, porque su condición física y su respiración cambian constantemente.

5. Familiarícese con las bases o puntos céntricos de la mente -- los puntos de descanso de la respiración -- y centre su conciencia en el mas cómodo.

Algunas de las bases son:

a. La punta de la nariz,

b. En medio de la cabeza,

c. El paladar,

d. La base de la garganta,

e. La punta del esternón,

f. El ombligo (o un poco mas arriba)

Si sufre de frecuentes dolores de cabeza o problemas nerviosos, no se concentre en un punto mas arriba de la base de la garganta. Y no intente forzar la respiración o ponerse en trance.

Respire libre y naturalmente. Deje que la mente este cómoda con la respiración -- pero no hasta el punto de que se escape.

6. Esparza su conocimiento -- sensaciónes de sentimientos de conciencia por todo el cuerpo.

7. Una las sensaciónes de la respiración por todo el cuerpo, y deje que se propaguen cómodamente, conservando su conciencia tan ancha como le sea posible. Una vez sea totalmente consciente de todos los aspectos de la respiración que Usted conoce en su cuerpo, llegara a conocer toda clase de otros aspectos también. La respiración, por su naturaleza, tiene muchas facetas: sensaciónes de la respiración fluyendo por los nervios, alrededor de los nervios, y de los nervios hasta cada poro. Sensaciónes benéficas y dañinas de la respiración se mezclan por su naturaleza.

Para resumir:

(a) Por razones de mejorar la energía existente en cada parte del cuerpo, para que pueda luchar contra enfermedades y dolor; y (b) para que pueda clarificar el conocimiento ya dentro de Ud., para que ello pueda ser la base de sus habilidades y la liberación y pureza de su corazón -- Ud. siempre debe mantener en la mente estos siete pasos, porque son absolutamente básicos a cada aspecto de la meditación de la respiración.

Cuando los haya dominado, habrá abierto el camino principal. Los caminos secundarios -- los incidentes de la meditación respiratoria -- hay cantidad de ellos, pero no son tan importantes. Ud. se sentirá perfectamente seguro si se aferra a los siete pasos y los practica tanto como pueda.

Una vez haya aprendido a poner en orden la respiración, es como si todo en su casa estuviera en orden. Los incidentes de la meditación de respiración son como la gente fuera de su casa -- en otras palabras, invitados. Una vez la gente de su casa se comporte bien, sus invitados tendrán que seguir la misma línea.

Los "invitados" aquí son los signos (nimitta) y respiraciónes vagabundas que tienden a pasar dentro del alcance de su respiración del momento: los varios signos que aparezcan y que sean imágenes -- luces resplandecientes, gente, animales, Ud. mismo, otros; o sonidos -- voces de gente, algunos que Ud. reconoce -- otros que no. En algunos casos los signos aparecen a través de olores -- fragantes o putrefactos como un cadáver. A veces la respiración le hace sentirse tan lleno por todo el cuerpo que no siente hambre o sed. A veces la respiración puede hacerle sentir sensaciónes de calor, frío o hormigueo por todo el cuerpo. A veces puede causar cosas que nunca ocurrieron antes de surgir en la mente repentinamente.

Todas estas cosas son clasificadas como invitados. Antes de recibir a los invitados debe poner su respiración y su mente en orden, hacer que sea estable y segura. Al recibir a estos invitados, tiene que ponerles bajo su control. Si no los puede controlar, no tenga nada que ver con ellos: Ellos le pueden apartar de su camino. Pero si Ud. los puede controlar, ellos le pueden ayudar mas tarde.

El ponerlos a través de los pasos significa el cambiarlos a su voluntad, a través del poder de su pensamiento (patibhaga nimitta) -- haciéndolos pequeños, grandes, enviándolos lejos, regresarlos cerca, hacerlos aparecer y desaparecer, sacarlos fuera y volverlos a entrar. Solamente entonces podrá usarlos en el entrenamiento de la mente. Una vez los haya conquistado, estos signos le ayudaran a desarrollar altos poderes sensoriales: la habilidad de ver sin abrir los ojos; la habilidad de escuchar sonidos a larga distancia o de oler distantes aromas; la habilidad de catar los varios elementos que existen en el aire y que pueden ayudar al cuerpo a superar sensaciónes de hambre y deseo; la habilidad de hacer aparecer ciertos sentimientos por voluntad -- sentirse fresco cuando se quiera sentir fresco, caliente si quiere sentirse caliente; fuerte cuando necesite fortaleza -- porque los elementos en el mundo que puedan serle físicamente útiles aparecerán en su cuerpo.

La mente, también, se elevara, y tendrá el poder para desarrollar el ojo de la intuición (nana-cakkhu): la habilidad para recordar vidas pasadas, la habilidad de saber donde los seres humanos vuelven a nacer después de morir: la habilidad de limpiar el corazón de las emanaciones de profanación). Si tiene la inteligencia, puede recibir estos invitados y ponerlos a trabajar en su casa.

Estos son algunos de los incidentes de la meditación de respiración. Si Ud. tropieza con ellos en su practica, examínelos detenidamente. No se conforme con lo que aparezca. No se enfade o trate de negar lo que le aparezca. Mantenga la mente en equilibrio. Quédese neutral. Sea circunspecto. Considere detenidamente lo que aparezca, para ver si puede confiar en ello o no. De otro modo, le puede llevar a asumir equivocadamente. Lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo alto y lo bajo: Todo depende de si su corazón (astuto o lerdo) y en los recursos que posea. Si Ud. es torpe, incluso las cosas altas pueden aparecer bajas, y las cosas buenas, malas.

Una vez conozca los varios aspectos de la respiración y sus incidentes, Ud. puede ganar el conocimiento de las cuatro Nobles Verdades. Además, puede rebajar los dolores físicos según aparezcan en el cuerpo. La conciencia es el ingrediente activo en la medicina; la respiración adentro y afuera, el disolvente. La conciencia puede limpiar y purificar la respiración. La respiración pura puede limpiar la sangre de todo el cuerpo, y cuando la sangre esta limpia, puede mejorar muchas enfermedades y dolores. Si Ud. sufre desordenes nerviosos, por ejemplo, ellos desaparecerán. Lo que es mas, podrá fortalecer el cuerpo y se sentirá mucho mejor y sano.

Cuando el cuerpo se siente bien, la mente se relaja y descansa. Y cuando la mente esta descansada, Ud. gana fortaleza: la habilidad de dejar todas las sensaciónes de dolor mientras sentado medita, y puede meditar sentado por horas. Cuando el cuerpo se libera del dolor, la mente esta libre de estorbos (nivarana). El cuerpo y mente son fuertes. Esto se llama Samadhi balam -- la fuerza de la concentración.

Cuando su concentración es fuerte, puede dar paso al discernimiento: la habilidad de ver el estrés, su causa, su desaparición y el camino de su desaparición, todo claramente dentro de la respiración. Esto se puede explicar de la forma siguiente: La respiración adentro y afuera es estrés -- la respiración hacia adentro, el estrés sube; la respiración hacia afuera, el estrés sube; la respiración hacia afuera el estrés que desaparece. No estar consciente de la respiración que entra y sale, no conocer las características de la respiración, cuando sale, el conocer sus características. Claramente -- i.e. el mantener su punto de vista en línea con la verdad de la respiración -- es el Punto Verdadero, parte del Noble Camino. Saber que formas son incomodas y saber como cambiar la respiración; saber. Esa forma de respirar es incomoda; tendré que respirar de otra forma para sentirme mejor. Esta es la Actitud Verdadera. Los factores mentales que piensan correctamente y evalúan todos los aspectos de la respiración son el Habla Verdadera. Saber formas diferentes de mejorar la respiración; respirar, por ejemplo, profundo hacia adentro y afuera, profundo adentro, corto afuera, hasta que encuentre la respiración mas cómoda para Usted: Esto es el Empeño Verdadero. El saber como usar la respiración para purificar la sangre, como dejar que la sangre purificada alimente los músculos del corazón; como ajustar la respiración para que relaje el cuerpo y alivie la mente; como respirar para sentirse lleno y refrescado en cuerpo y mente: Esto es Subsistencia Verdadera. Intentar ajustar la respiración hasta que alivie el cuerpo y mente; y seguir intentando hasta que se sienta completamente relajado, es el Esfuerzo Verdadero. Ser consciente de la respiración adentro y afuera; conocer los diferentes aspectos de la respiración, como sube y baja, en el estomago, en los intestinos, el los músculos y en cada poro -- mantenerse atento a estas cosas con cada respiración: Esta es la Referencia Verdadera. La mente con intención en los casos de la respiración, sin atraer a otros objetos que interfieran, hasta que la respiración este refinada, para que aparezca en absorción fija y después el conocimiento interior. Esta es la Concentración Verdadera.

El pensar en la respiración se determina vitakka, el pensamiento dirigido. El ajustar la respiración y esparcirla se llama vicara, evaluación. Cuando todos los aspectos de la respiración se esparcen libremente por el cuerpo, uno se siente lleno y refrescado en cuerpo y mente: Esto es piti, éxtasís. Cuando el cuerpo y mente están descansando, uno se siente sereno y tranquilo: Esto es sukha, placer. Inmedíatamente que siente placer, la mente debe agarrarse a una sola preocupación, y no perseguir otras: Esto es ekaggatarammana, un solo punto de preocupación. Estos cinco factores forman el comienzo de la Concentración Verdadera.

Cuando todas las partes del Noble Camino -- virtud, concentración y discernimiento -- se juntan con madurez en el corazón, uno gana visión en todos los aspectos de la respiración, sabiendo que " El respirar así da paso a buenos estados mentales. El respirar de otra forma da paso a malos estados mentales. " Uno no es aprisionado por estos factores -- i.e. la respiración en todos sus aspectos -- que modelan el cuerpo, que modelan el habla, que modelan la mente, ya sea para el bien o el mal, deje que estén en orden con su naturaleza inherente: Esto es la desaparición del estrés.

Otra forma mas concisa de expresar las Cuatro Nobles Verdades: La respiración hacia dentro y afuera es la verdad del estrés. No ser consciente de la respiración hacia adentro, no ser consciente de la respiración hacia afuera: Esto es causa del estrés -- obscurecido, deludido conocimiento. Ver todos estos aspectos de la respiración tan claramente que pueda dejarlos partir sin sentir atracción es la disolución del estrés. Ser mentalmente constante y consciente de todos los aspectos de la respiración es el camino de la disolución del estrés. Cuando pueda hacer esto, puede decir que sigue correctamente el camino de la meditación de la respiración. Su consciente esta sin oscuridad. Tiene la habilidad de saber las Cuatro Verdades claramente. Puede conseguir la libertad. Libertad es la mente que no se aferra a las causas bajas o efectos bajos -- i.e. estrés y su causa: o a las causas y efectos altos -- la disolución del estrés y el camino a su desaparición. Es una mente independiente de las cosas que le causan el saber, independiente del conocimiento, del saber. Cuando puede separar estas cosas, ha dominado la habilidad de soltar -- i.e. cuando sabe que forma el comienzo, que forma el final y lo que hay en medio, dejando que sean como son solos, en línea con la frase Sabbe dhamma anatta: Todos los fenómenos no son el yo Estar atados a las cosas que nos causan el saber -- los elementos, khundha, los sentidos y sus objetos -- se llama atarse a la sensualidad (kamupadana). Estar atado al conocimiento se llama estar atado a opiniones (ditthupadana) Desconocer el conocimiento puro dentro de uno mismo (buddha) se llama estar atado a los preceptos y procedimientos (silabbatupadana). Y cuando uno esta atado de esta forma, es estar atado a estados que desilusionan por los factores que modelan el cuerpo, el habla y la mente, todo lo que aparece del conocimiento obscurecido.

El Buda fue maestro completo de ambos, causa y efecto, sin estar atado a las causas bajas y efectos bajos o a las causas altas y a los efectos altos. El estaba por arriba de la causa y del efecto. El estrés y la desaparición estaban a su alcance, pero el no estaba atado a ninguno. El conocía totalmente el bien y el mal, estaba equipado con los dos el yo y el no yo, pero no estaba atado a ninguna de las dos cosas. El tenia a su disposición los objetos que pueden actuar como bases para la causa del estrés, pero no estaba atado a ellas. El camino del discernimiento -- estaba también a su disposición: El sabia como aparecer ignorante o astuto, y como cesar la ignorancia y la astucia en su misión de propagar la religión. Y para la desaparición del estrés, el lo tenia a su disposición, pero no se aferraba a ello, por eso se puede decir que verdaderamente tenia control completo.

Antes de que el Buddha pudiera deshacerse de cosas de esta forma, primero tuvo que trabajar en hacerlas subir a su poder. Solamente entonces pudo el apartarlas. El dejo la abundancia, al contrario de la gente común quienes la dejan por culpa de la pobreza. Aunque dejo estas cosas, todavía estaban a su alcance. El nunca dejo la virtud, la concentración y discernimiento los que había trabajado para perfeccionar hasta el día de su Despertamiento. El continuo usando cada aspecto de la virtud, concentración y el discernimiento hasta el día en que entro en Total Liberación (parinibbana). Incluso en el momento en que iba a alcanzar "nibbana", el practicaba el control de la concentración total -- i.e. su liberación total ocurrió cuando el estaba entre los niveles de lo físico y lo no físico de jhana.

Así es que no debemos descartar la virtud, concentración y el discernimiento. Hay gente que no observa los preceptos, porque están temerosos de atarse a ellos. Hay gente que no quiere practicar la concentración porque tienen miedo a volverse ignorantes o locos. La verdad es que normalmente ya somos ignorantes, locos, y el practicar el centrar la mente es lo que acabara nuestra ignorancia y curara nuestra locura. Una vez nos hayamos preparado adecuadamente, nosotros alcanzaremos el puro discernimiento, que como joya cortada da luz de su propia naturaleza. Esto es lo que cualifica como el verdadero discernimiento. Aparece individualmente, y se llama paccattam: Nosotros lo podemos desarrollar, conocer, solo por si solos.

La mayoría de nosotros, tendemos a no comprender la naturaleza del discernimiento. Tomamos el discernimiento de imitación, adulterado con conceptos, y lo usamos para esconder lo real, como el hombre que pinta un cristal con mercurio para ver su reflexión y las de los otros, pensando que ha encontrado una forma ingeniosa de observar la verdad.

En realidad, el no es mas que un chimpancé mirándose en un espejo. Un chimpancé se vuelve en dos, y seguirá jugando con su reflexión hasta que se gaste el mercurio, al llegar a ese punto se desanima, no sabiendo de donde vino la reflexión. Así es cuando alcanzamos la imitación del discernimiento, sin conciencia, pensando, en conjetura, en línea con las cosas que pensamos que hemos percibido: Vamos camino de la tristeza cuando la muerte nos encuentre cara a cara.

El factor crucial es el discernimiento natural que alcanzamos solamente al entrar la mente a ser como un diamante que de su propia luz rodeado por su brillo en sitios oscuros o en sitios con mucha luz. Un espejo se usa solamente en sitios con mucha luz. Si lo llevas a un sitio oscuro no puede ver su propia reflexión. Pero la joya cortada da su propia luz y brillo en todas partes. Esto es lo que Buddha enseñó; que no hay sitios secretos o cerrados en el mundo donde no pueda entrar el discernimiento. Esta joya del discernimiento es lo que nos permitirá destruir los insaciabilidad, la dependencia y la conciencia oscurecida, y donde conseguiremos la mas alta excelencia. La Liberación, libre de dolor, muerte, aniquilación y extinción -- existiendo naturalmente a través de la realidad de la inmortalidad (amata-dhamma).

Por la mayor parte, tendemos a estar interesados solamente en el discernimiento y el escape: En el momento, queremos empezar en las enseñanzas del estrés, inconstancia y el no-yo -- y cuando este es el caso, nunca llegáramos a ninguna sitio. Antes de que Buddha enseñara que las cosas son inconstantes, el ya había trabajado en saberlas hasta que rebelaron su constancia. Antes de enseñar que las cosas son tensas el ya había transformado esa tensión en placer y tranquilidad. Y antes de enseñar que las cosas no son uno, el se había vuelto lo que no es el yo , así que pudo ver lo que era constante y verdad, el esconderse en lo inconstante, estrés y el no yo. El punto de todas estas cualidades en una. El recogió todo lo que es inconstante, estrés y no en una misma cosa: fabricaciones (sankhara) vistos en términos del mundo, una sola clase igual a través del mundo . Y lo que es constante, placentero y uno, esto es otra clase: fabricaciones vistos en términos del Dhamma. Y entonces el dejo las dos clases, sin quedarse en lo "constante" o "inconstante", estrés, facilidad, el yo y el no yo. Por esto podemos decir que hemos obtenido la separación, pureza y Liberación, porque el no tenia la necesidad de agarrarse a los fabricaciones -- en forma alguna.

Esta era la naturaleza de la practica del Señor Buda. Pero en nuestra practica individual, actuamos como si supiéramos todo de antemano, y hubiéramos tenido éxito incluso antes de empezar. En otras palabras, queremos simplemente dejarlo ir y alcanzar la paz y la libertad. Pero no hemos hecho la base total, la separación no tiene lo necesario: Nuestra paz tiende a ser un proyecto, nuestra liberación equivocada. Aquellos de nosotros que sinceramente queremos hacer el mas alto bien deberíamos preguntarnos: Hemos puesto la fundación sólida, porque de no ser así como podemos liberarnos?

El Buda enseñó que la virtud puede superar la contaminación, las faltas que ocurren a través del dicho y del hecho; esa concentración puede superar la contaminación intermedia del deseo sensual, voluntad, torpeza, desasosiego e incertidumbre; y ese discernimiento puede superar la contaminación como la insaciabilidad, apego y el conocimiento oscuro. Aunque alguna gente cree que su discernimiento es agudo, que puede explicar puntos sutiles de doctrina, no pueden deshacerse de las mas comunes contaminaciones que incluso la virtud puede superar. Esto nos muestra que algo les falta en su virtud, concentración y discernimiento. Sus virtudes son probablemente solamente en la superficie, su concentración manchada y ensuciada, su discernimiento untado sobre el brillo -- como el cristal pintado de mercurio -- la razón por la que no pueden alcanzar su meta. Sus acciones concuerdan con el dicho: Conservar la espada fuera de la funda. i.e. tener la facilidad de palabra y teorías, pero no el punto central para la mente; el poner un huevo fuera del nido -- el buscar lo bueno solamente afuera, sin entrenar la mente a estar centrada; poner la fundación sobre la arena -- buscando la seguridad en las cosas y no en la sustancia. Todas estas cosas nos traen la desilusión. Esa gente no ha encontrado un refugio valioso.

Así que deberíamos poner los cimientos y poner las causas en buen funcionamiento, porque todo lo que tenemos que alcanzar nos viene de estas causas.

Attana codoyattanam

patimanse tamattana

Despierte. Entrene su propio corazón.

Empiece a juzgar su propia respiración adentro y afuera.

Fuente: Transcrito del archivo proveído por el autor.

Averiguaciones sobre este libro se pueden realizar con el Abad del Metta Forest Monastery, PO Box 1409, Valley Center, CA 92082, USA.

Copyright © 1995, 2000 Metta Forest Monatery

Edición de Access to Insight © 2000

Traducción de Joan B. Llorens © sin fecha

Edición de Bosque Theravada © 2008

Para libre distribución. Esta obra se puede volver a publicar, formatear, imprimir y redistribuir por medio de cualquier soporte, siempre y cuando no sea con fines lucrativos. Es el deseo del autor, sin embargo, que dicha publicación y distribución sea accesible a todo publico sin restricciones algunas, como también toda traducción u otra obra derivada sea señalada como tal.

Consejos para empezar a meditar

El lugar de meditación

La primera consideración a tener en cuenta hace referencia a lugar donde vamos a meditar: encontrar un lugar quieto, tranquillo, que nos sea agradable y que, en lo posible, sea aislado de los ruidos molestos, debería ser nuestro objetivo en esta materia. Dado que la meditación debería convertirse en una práctica cotidiana, no es aconsejable buscar algún sitio que no forme parte de nuestro domicilio o entorno inmediato; un sitio, al cual tendríamos que llegar caminado o, lo que es peor, usar para este fin el automóvil, no sería aconsejable. Muchas personas querrían meditar en medio de una verde pradera rodeada de suaves afluentes de aguas y aislada por un intenso bosque; pero este escenario es sinceramente imposible para la mayoría de nosotros. Debemos ser realistas y acomodar, para este propósito, un pequeño cuarto, en el cual podremos permanecer relativamente aislados de los demás miembros de la familia durante el periodo de las sesiones de meditación. Es importante que en este lugar estemos solos, seguros de que nadie va a molestar ni observarnos, para que toda nuestra atención pueda ser enfocada en la práctica misma.

En cuanto a los ruidos molestos, aquellos que son externos, provenientes de la calle podrían atenuarse mediante las ventanas dobles, la elección de la habitación más alejada de la calle o el uso de aire acondicionado. Sin embargo, los ruidos más molestos durante la práctica generalmente resultan ser aquellos que se originan dentro de la casa: las conversaciones, los equipos de música, los televisores y las radios, el sonido del teléfono, etc. En este caso, se deben usar todos los medios que estén a nuestro alcance para procurar evitar estar distracciones: alejarse del salón donde están los equipos de sonido y el televisor, alejarse del teléfono –si es posible, desconectarlo- meditar lejos del sitio, en el cual transcurren las conversaciones diarias, etc. Seguramente, ya en los primeros días de la práctica descubriremos que una suave conversación que llega a nuestros oídos, produce mayor distracción que el fuerte ruido de un enorme camión en la arribada de la calle. Sin duda alguna, es un buen recurso informar a nuestros familiares sobre las prácticas que estamos realizando y pedirles colaboración durante las mismas.

Si tenemos la suerte de regular la temperatura de nuestro cuarto, tengamos en cuenta que aquella que oscile entre 18 a 22 grados centígrados es la que comúnmente se considera ideal para realizar cualquier tipo de trabajo mental. Una temperatura más fría produce nerviosismo y dificulta la concentración, mientras que la más alta asfixia, origina somnolencia e igualmente perjudica la atención. Además, el lugar donde meditamos debe ser ventilado periódicamente, ya que la falta de oxígeno produce nerviosismo, sensación de fatiga y hasta mareos.

El hecho de realizar nuestras sesiones de meditación en la misma habitación y en el mismo lugar, tiene una ventaja adicional psicológico-motivacional que consiste en producir una asociación entre el lugar y la práctica de meditación, gracias a la cual uno puede sentirse motivado a realizarla una vez esté sentado en su sitio habitual.

La meditación dentro de la tradición Theravada, como ya se había explicado, tiene el propósito de lograr una visión perspicaz de uno mismo y de la realidad circundante, de modo que no requiere de imaginería religiosa alguna. Sin embargo, muchas personas usan estas técnicas de meditación como complemento para sus practicas devocionales religiosas, por lo cual, en este caso, realizarlas frente a una imagen de la Virgen, de Cristo, de Buda u otra dependiendo de las convicciones de cada cual, eventualmente ayudaría en concentrarse y otorgaría a estos ejercicios una dimensión más trascendental. Si el meditador no se olvida de que todas estas imágenes consisten tan sólo en una representación simbólica de la Realidad que puede ser hallada dentro de nosotros mismos, estas costumbres no tendrían en sí mismo, ningún inconveniente. Esto es aún más cierto, si consideramos que nuestras sesiones generalmente se desarrollan con los ojos cerrados, de manera que estas imágenes no se convertirían en elementos de distracción visual.

No se puede decir lo mismo, cuando se trata de la llamada “música de fondo”, de los inciensos, de la “aromaterapia” o de otros productos de consecuencias auditivo-olfativas, cuya utilización no es aconsejable durante las sesiones de meditación porque los mismos se convierten en unos estímulos adicionales cuya influencia, salvo en casos de sordera o resfríos crónicos, es imposible de ser evitada.

Finalmente, el último consejo en materia del lugar es experimentar: probar, al inicio, los diferentes lugares hasta encontrar aquel, en el que nos sintamos confortables y cómodos.

El tiempo y el horario

¿En qué momento del día habría que meditar? No existen ningunas reglas estrictas al respecto pero, el lograr el sosiego y la quietud, que requiere este tipo de meditación, es indudablemente más fácil por la mañana temprano, antes que los otros miembros de la familia y los vecinos se levanten. Meditar temprano ayuda a exhibir una postura positiva durante el día y enfrentar los problemas con mejor predisposición de ánimo. Además, en este primer momento nuestra mente, por lo general, es clara y el cuerpo descansado. Lógicamente, esto depende del grado de descansado que hemos logrado durante la noche. De nada sirve levantarse muy temprano y pasar esta primera media hora del día dormitando sentado en cuclillas: para sentarnos a meditar, necesitamos cerciorarnos de que estemos plenamente despiertos; una ducha fría podría ser un buen recurso para lograr este fin.

Cuando uno no está demasiado cansado mentalmente después del trabajo, un atardecer es otro buen momento para realizar la meditación. Algunos, acostumbran hacerlo inmediatamente antes de acostarse a dormir. Esta práctica ayuda a que la mente se descargue y se purifique y el sueño resulte un verdadero descanso.

Sin embargo, la regla general debe ser la de flexibilidad y perseverancia: adecuar nuestros horarios a las posibilidades que tenemos, a nuestros gustos y preferencias, pero recordando siempre que el verdadero efecto de nuestro esfuerzo sólo lo podremos ver siendo constantes.

Ahora, ¿durante cuánto tiempo hay que meditar? Esta es una otra pregunta que tampoco tiene una sola respuesta. En primer lugar, esto depende de nuestras experiencias previas con la práctica de concentración, sin importar la tradición en la cual la hayamos desarrollado. Una mente no entrenada, difícilmente puede quedarse quieta o concertada en un solo objeto ni siquiera por el espacio de 5 o 10 minutos. Sin embargo, las técnicas que compartiremos en los siguientes capítulos están estructuradas en varias secciones de tal manera, que puedan facilitar al meditador, aún principiante, la posibilidad de llegar a meditar entre unos veinte minutos y media hora en cada sesión, desde inicio. Por otro lado, la duración de las sesiones depende, en segundo lugar, del temperamento y las predisposiciones de cada uno. En línea general, podríamos considerar un tiempo prudencialmente suficiente, el de veinte minutos diarios durante las primeras semanas. Con el tiempo, podemos aumentar de a poco la duración de cada sesión, para llegar luego de tres meses de práctica regular, a sesiones de 40 a 50 minutos, quizá una hora, aproximadamente.

En ningún caso, el meditador debe forzarse demasiado a sí mismo para lograr estar sentado por el espacio de un determinado tiempo como si se tratara de una competencia. Antes bien, deberíamos ir progresando despacio a nuestro propio ritmo, tratándonos siempre con gentileza. Al meditar, no estamos procurando batir ni siquiera nuestro propio record, ni competir con nadie: si olvidamos esta simple verdad, las técnicas orientadas a lograr el calma mental y el sosiego, tan solo aumentarán nuestra ansiedad, stress y sufrimiento. Debemos ir prolongando el tiempo que dedicamos a la meditación solamente a medida que descubramos que la misma nos hace bien y espontáneamente le otorgamos una mayor importancia para nuestras vidas.

Finalmente, ¿cómo controlamos el tiempo de las sesiones? ¿Es aconsejable usar el reloj? En principio, no habría ningún inconveniente en usar el reloj, pero deberíamos tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar, el uso de un reloj mecánico de cuerda puede resultar inconveniente por varias razones. Su continuo “tic-tac” al principio parece un sonido suave e insignificante, pero al tratar de entrar en grados mas profundos de concentración puede convertirse en un ruido realmente molesto que dificulte la misma. Por otro lado, cuando el meditador logra finalmente un estado de concentración más profundo el “tic-tac” del reloj mecánico puede llegar a ser una especie de “mantra adormecedora” que nos hará entrar en un desaconsejable estado de pereza mental o somnolencia. De modo que, si vamos a usar algún reloj, mejor que el mismo sea digital y que no produzca ruidos. En segundo lugar, la utilización del reloj no debería convertir nuestra meditación en una especie de contemplación de la manecilla del segundero y esto sí estaría sucediendo si mirásemos el reloj cada rato. Además, esta frecuente observación del reloj nos alejaría de la paz y estaríamos cada vez más inquietos por el tiempo que transcurre tan lento que parece que aquella pequeña fracción de él que decidimos dedicar a meditar nunca acaba; las sesiones de meditación se convertirían en un martirio. El consejo general, que en este sentido ofrecen los maestros de meditación, es nunca mirar el reloj hasta tanto nos parezca que el tiempo que hemos decidido dedicar a la práctica había transcurrido.

La vestimenta

Muy poco se puede decir al respecto de la vestimenta, salvo que la misma no se convierta para nosotros en causa de estorbo durante la sesión de meditación. Para esto, debemos procurar un vestido suave, no ajustado en ningún lugar. Por esa misma razón, es mejor meditar con los pies descalzos. Tradicionalmente, en los templos budistas o en lugares de meditación no se puede entrar con los calzados puestos, probablemente debido a esta misma razón.

La postura

El aspecto relacionado con la postura de la meditación debe ser aclarado con bastantes detalles. Primeramente, porque existen otras tradiciones y escuelas de meditación en los cuales se pone un énfasis sumamente importante en la postura física del meditador. En algunas escuelas de meditación Zen, por ejemplo, el maestro no empezará a enseñar a meditar a nadie, hasta que aprenda previamente a estar sentado por largo tiempo en posición de loto. Otros movimientos de tinte esotérico consideran que la postura del cuerpo del meditador es decisiva en su progreso espiritual, por lo cual le asignan significados transcendentales y metafísicos: la posición de las manos, piernas, espalda, etc. adquieren de esta manera, un sentido misterioso. Sin embargo, dentro de la tradición budista Theravada, la meditación es concebida principalmente como un ejercicio mental y la postura física es considerada decididamente secundaria. Esto no quiere decir, sin embargo, que la misma sea totalmente insignificante: la postura es importante pero no en el sentido metafísico o esotérico, sino porque, principalmente, proporciona al meditador el sentimiento de estabilidad y firmeza en su cuerpo. Este sentimiento es importante, porque la misma estabilidad se pretende luego transmitir hacia la mente, lo que permite enfocar toda la atención al ejercicio de la meditación, en vez de tener que lidiar con los asuntos relacionados con el balance corporal y la fatiga muscular. Una correcta posición física debe ser lo suficientemente confortable para evitar dolores, pero no tan cómoda que nos haga entrar en adormecimiento.

1. 1. Posiciones tradicionales

Las posiciones tradicionales de meditación se realizan en el suelo, por lo cual es recomendable, la utilización de las pequeñas almohadas. De común acuerdo, la posición ideal para este tipo de meditación es la del loto completo. En ella, ambas rodillas del meditador descansan en el suelo, las piernas se cruzan a la altura de las pantorrillas de la siguiente manera: el pie izquierdo descansa sobre el muslo derecho, mientras que el pie derecho descansa sobre el muslo izquierdo; las plantas de ambos pies se dirigen hacia arriba. Está posición, según los expertos, proporciona la mejor estabilidad del cuerpo.

No hace falta agregar que la posición anteriormente descrita requiere de un cuerpo ejercitado y flexible. No todas las personas son capaces permanecer sentados en esta posición, por eso, muchas veces se recomienda el uso de una posición conocida como “medio loto”. En ella, también se trata de que las rodillas descansen sobre el suelo, pero las piernas están entrecruzadas a lo lardo en forma paralela, una sobre la otra.

En ambas posiciones, las manos descansan sobre el regazo con las palmas dirigidas hacia arriba. La mano derecha colocada encima de la palma izquierda con los pulgares unidos y con las muñecas que también tocan los muslos.

En todo momento hay que procurar evitar la tensión en cualquier parte del cuerpo. La espalda con la parte trasera de la cabeza deben formar una línea recta, para lo cual, la papada debe dirigirse algo hacia arriba.

Aunque la posición de medio loto es más fácil que la primera, aún así, para muchas personas de nuestra cultura occidental, que están acostumbradas al uso de las sillas, y especialmente cuando se trata de personas mayores de edad, esta postura igualmente es muy difícil de ser lograda. En estos casos se recomienda ensayar con estar sentado simplemente con las piernas cruzadas en frente; si aún esto es difícil, usar la variante de apoyar la espalda sobre la pared. Si ni siquiera esto resulte adecuado o cómodo, tenemos que optar por posturas más “occidentales” con la utilización de sillas o taburetes.

1. 2. Uso de sillas o taburetes

Para escoger una silla adecuada, téngase en cuenta que su asiento sea plano y la misma carezca de apoyos en los costados. En lo posible hay que sentarse sin la utilización del respaldo con la espalda recta, con la cabeza y las manas colocados de la misma manera como en las posiciones tradicionales. Las piernas una al lado de la otra con los pies apoyados firmemente en el suelo.

Una variación de la silla, la cual aprovecha muchos de los aspectos de las posiciones tradicionales, es el uso del pequeño taburete: la posición es de un aparente arrodillado, pero las piernas van por debajo del taburete hacia atrás, y entonces todo el peso del cuerpo no se apoya en las rodillas sino en el tabutere mismo sobre el cual el meditador está sentado.

1. 3. Permanecer en la posición elegida

Una vez que hayamos escogido una determinada posición para meditar, es importante no cambiarla, en lo posible, durante toda la sesión. Para lograrlo, es bueno ir ensayando las diferentes posiciones, estar sentado en cada una de ellas a lo largo de algunos minutos para comprobar si podemos lograr una postura razonablemente confortable, en la cual nuestro cuerpo pueda permanecer erecto y balanceado. Hay que ver si dicha postura nos permite no inclinarnos continuamente hacia atrás y adelante, a la izquierda y a la derecha.

¿Por qué no conviene cambiar la posición durante la meditación? Simplemente, porque cuando nos parezca que una determinada postura es incómoda y la cambiamos inmediatamente, descubriremos pronto que la nueva posición se vuelve igualmente fatigosa, de modo que la queramos cambiar otra vez y así sucesivamente, toda nuestra sesión de meditación se convertirá en continuo cambio de posición y nunca llegaremos a un nivel deseado de concentración.

Si una determinada posición nos causa demasiado dolor, entonces debemos aprender cómo lidiar con él, un tema que trataremos un poco más adelante, cuando analizaremos las diferentes dificultades que pueden aparecer durante una sesión de meditación.

¿Como lidiar con las dificultades durante la meditación?

Durante la meditación encontraremos una serie de problemas que es bueno tener en cuenta desde antes de empezar a practicarla para, de esta manera, en los momentos de dificultad no estar desprevenidos, sino más bien, aprovecharlos como parte de la vida y de la meditación misma, como una valiosa enseñanza. Cuando en la época de mi juventud practicaba el judo, el tradicional deporte japonés, mi entrenador repetía a menudo la sentencia del Profesor Jigoro Kano, el fundador de este arte, en la cual se encerraba la quinta esencia de dicho deporte: “estira, cuando el adversario te empuja y empujes, cuando él te estira, de esta manera unes su fuerza a la tuya propia”. Igualmente, las dificultades, tienen su fuerza que a veces es menor otras veces mayor, pero que siempre es desgastante a la hora de luchar con ellas. La forma de lidiar con las dificultades que aparecen durante la meditación tiene la misma filosofía que la del judoka: aprovechar la fuerza de tu adversario. Cuando empezamos a luchar con alguien o con algo, ahí mismo ya le otorgamos un poder que antes no tenía. La regla general consiste, entonces, de tratar a todas y cada una de estas dificultades que se mencionan a continuación como objetos de meditación: darles la bienvenida y verlos como algo que nos ayuda en la práctica de concentración. Percibirlos como algo, que nos ayuda a vivir y a ser pacientes. Porque así como la vida se compone de situaciones agradables y desagradables, así también la meditación, a veces nos proporciona momentos satisfactorios y otras veces penosos; la práctica consiste en saber analizarlos y enfrentarlos, antes de evadirlos; mirarlos de frente. Si lo aprendemos durante las sesiones de meditación, lo podremos practicar en todos los momentos de la vida. Consecuentemente, a todas estas dificultades hay que verlas como si fueran nuestros amigos.

1. 1. El dolor físico

Uno de los problemas más frecuentes consiste en cómo combatir el dolor físico que sienten las personas cuando permanecen en la misma posición física por largo periodo del tiempo, más aún, cuando escogen una de las tradicionales posturas asiáticas, no siendo suficientemente preparados y acostumbrados a las mismas. El mejor consejo consiste en ir practicando dichas posturas de a poco, utilizando mientras tanto, las sillas o taburetes, aunque el dolor igualmente puede aparecer en estos últimos casos. Para evitarlo, cualquiera sea la posición que escojamos, no olvidemos usar la vestimenta no apretada, estar sentados siempre con la espalda bien erguida, con las manos reposadas suavemente, sin tensionar ninguna parte del cuerpo. No permitamos que la cabeza se incline hacia abajo sino que en todo momento esté en la línea recta con la columna vertebral. Si aún así, el dolor no desaparece, los maestros aconsejan tomarlo como objeto mismo de meditación. No luchar con él sino examinarlo atentamente. El hecho de localizarlo con precisión, muchas veces ayuda en relajar aquellas parte del cuerpo que se ven por él afectadas y este sólo paso de por sí, disminuye el dolor. También podemos contemplar la parte mental del dolor: ver cómo la mente se ve absorbida por el sentimiento del dolor, con qué fuerza quiere rechazarlo, etc. La misma concentración y contemplación del dolor hace que, muchas veces, el mismo desaparece, o sea que, podemos ver su impermanencia (anicca, en pali), uno de los principales objetivos de nuestra meditación. En algunos casos, cuando el dolor sigue permaneciendo, podemos constatar que el mismo es algo diferente del sufrimiento que fue originado por este dolor en nuestra mente. Consecuentemente, podremos descubrir y experimentar que, de pronto el sufrimiento desaparece y queda sólo el dolor. Para cerrar esta parte, es importante señalar que en ningún caso, debemos entender este proceso como una práctica de masoquismo: cuando el dolor se vuelve insoportable, simplemente debemos cambiar de posición, pero tratando siempre que éste sea el último recurso y que sea hecho atenta y conscientemente.

1. 2. Somnolencia, estupor o letargo

Todos estos estados mentales pueden ser un efecto colateral de la concentración cada vez más profunda. A medida que nos relajamos, nuestro sistema nervioso emite impulsos suaves y apacibles que en un principio son agradables, pero que desvían nuestra atención del objeto de meditación que elegimos y es por eso que debemos evitarlos a toda costa. Tampoco en este caso, la estrategia consiste en luchar con estos sentimientos, sino en constatar su arribo, no permitir llevarnos por ellos sino observarlos atentamente hasta que desaparezcan. La atención es el mejor antídoto en estas situaciones. Por otro lado, no debemos descuidar las causas mucho más “naturales” de estos fenómenos, como por ejemplo, una comida demasiado suculenta antes de la meditación o un día duro de trabajo que precedió nuestra sesión. Se recomienda que la comida antes de la meditación sea liviana y nuestras necesidades físicas de cansancio sean previamente satisfechas. Uno de los recursos intermedios para no rendirse delante la somnolencia o letargo es tomar unas tres inhalaciones atentas y muy profundas para después volver a nuestro corriente objeto de meditación.

1. 3. Aburrimiento

Los estados mentales descritos en el apartado anterior pueden ser causados también, no tanto por los mayores niveles de concentración sino por el sentido de aburrimiento, lo que indica que la concentración prácticamente no existe. Es importante despejar todos los prejuicios sobre los objetos de nuestra meditación: no debemos dar por sentado que sean aburridos, porque alguna vez nos produjeron el aburrimiento. Cada sesión de meditación debe ser tratada como una aventura nueva que nos traerá experiencias nunca antes vividas. Observar el objeto de nuestra meditación como algo visto por primera vez: de hecho, la respiración, por ejemplo, que experimentamos en este mismo instante es única e irrepetible; nunca antes la tuvimos ni nunca jamás la volveremos a experimentar.

La otra táctica consiste en observar el mismo sentimiento del aburrimiento: convertirlo en objeto de nuestra meditación. ¿Cuáles son los sentimientos con los que se relaciona? ¿En qué momento empezó? ¿Qué es lo que nos sugiere? Etc.

1. 4. Miedo, intranquilidad y otras experiencias “extrañas”

Mientras que unos se aburren, otro experimentan sensaciones extrañas que pueden producir temores u otros sentimientos intranquilos e indeseados. A veces, el temor durante la meditación aparece sin causa específica alguna, otras veces es consecuencia del miedo frente a algo desconocido o producto de experiencias pasadas olvidadas, pero grabadas en el inconsciente. Cualquiera que fuese la causa o el tipo del miedo o intranquilidad experimentado, no debemos permitir ser arrastrados por él y tratar, más bien, de percibir su verdadera esencia, es decir, verlo como un simple distractor en nuestra meditación. Empezar a “observarlo” desde cierta distancia, no identificarnos con él y, eventualmente, analizarlo: ¿cómo y de dónde apareció? ¿qué intensidad tiene? ¿es un sentimiento de miedo fijo o cambiante? ¿cómo desaparece?

Muchas veces, la intranquilidad es el producto de algunos acontecimientos pasados: sentimientos de culpa, enfermedades o deseos insatisfechos. Generalmente, las personas tenemos la capacidad de camuflar estos sentimientos y evadirlos, pero durante la meditación debemos aprender a mirarlos de frente, constatar su existencia sin reprocharnos por ello, pero tampoco identificarlos con nosotros mismos sino observar su transitoriedad, verlos como unos superficiales estados de la mente que aparecen y desaparecen como pompas de jabón y constatar, de esta manera, que en realidad, no tienen poder alguno sobre nosotros.

Finalmente, hay personas que experimentan una serie de sensaciones extrañas, algunos sienten como si flotaran en el aire o en la superficie del agua, otros como si se inflaran y desinflaran con cada respiración. En otros casos aparecen, en un grado mucho mayor, las sensaciones corporales de picaduras, pinchazos, puntadas, etc. simplemente porque la percepción mediante los órganos sensoriales se vuelve más sensible gracias a un mayor grado de atención que vamos adquiriendo. Ninguna de estas sensaciones es paranormal y el meditador no debe prestarles mayor importancia. Hay que tratarlas tal como son: simples sensaciones que aparecen, permanecen y desaparecen. No nos dejemos involucrar con ellas.

1. 5. Desaliento y rechazo hacia la meditación

Cuando tratamos nuestra práctica con mucha seriedad y los resultados no son los esperados, nuestro progreso no cumple con las expectativas y parece imperceptible, muchas veces nos sentimos incapaces de seguir este camino, desalentados y hasta con rechazo hacia la meditación misma. Cuando esto ocurra sepamos, en primer lugar, que este es un fenómeno muy común que le pasó casi a todos los meditadores en la fase inicial de su práctica y que, por lo general, se origina a causa de una demasiada y exagerada expectativa que ponemos en esta práctica. Sin bien es cierto que la meditación sostenida, a mediano y largo plazo, puede proporcionar un bienestar incomparablemente mayor, la disminución y hasta cese de las frustraciones y sufrimientos, también es cierto que esto nunca sucede desde el inicio y se aleja de nosotros cuando se vuelve tan solo un otro objeto de nuestras ansiedades. De modo que, en segundo lugar, cuando nos enfrentamos al desaliento o pensamos que estamos derrotados, tratemos nuestra derrota como una reacción emotiva más, no permitiendo que la misma nos envuelva y se desarrolle. Si la observamos desde una perspectiva, si tomamos conciencia del sentimiento de la derrota, el mismo simplemente desaparecerá. A parte que, la toma de conciencia nos permite volver al principal objetivo de nuestra práctica: permanecer despiertos, atentos a los estados de ánimo que vienen, permanecen y desaparecen. No importa si dichos estados son positivos, negativos o neutros, lo importante es mantenernos conscientes de la existencia de los mismos y de su carácter transitorio. En vez de centrarnos en el sentimiento de la derrota, constatemos que estamos conscientes de él, en otras palabras, que estamos siguiendo con la correcta práctica y que esto, en ningún caso puede significar la derrota: ¡Cuando Usted está conciente de su desaliento, Usted está meditando!

Cuando el desaliento persiste y produce un rechazo hacia la meditación, lo mejor que podemos hacer es practicarla a pesar de todo: Es más fácil vencer dicho rechazo durante la sesión de meditación que llevarlo consigo durante todo el día. En la mayoría de los casos, este rechazo es la consecuencia del desaliento y desparece junto con la superación del mismo. En otros, es el producto de un mal día, de una desafortunada intervención nuestra, etc. En todos los casos se trata de algo pasajero que debe ser debidamente observado y analizado para que la verdadera causa de nuestro rechazo hacia la meditación aparezca y así, pueda ser superada.

El problema sería mayor, si la práctica de meditación se enfrenta con el sentimiento de rechazo de manera continua. Si la misma nos deviene como un doloroso ejercicio diario, como tiempo de inevitable aburrimiento y sufrimiento o como una pesada carga que estamos obligados a soportar, significa que existe un error mucho más profundo en el enfoque que damos a nuestra práctica. En este caso, debemos examinar detenidamente nuestras motivaciones y recordar que la meditación sencillamente significa estar atentos. Verla como una especie de juego, tratarla como al más preciado amigo, hasta que los sentimientos negativos hacia ella, desaparezcan por completo.

Finalmente, cuando nada de esto resulte, es aconsejable buscar las personas experimentadas en este tipo de meditación y solicitar su guía personal y ayuda.

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Edición de Bosque Theravada © 2008

Para libre distribución. Esta obra se puede volver a publicar, formatear, imprimir y redistribuir por medio de cualquier soporte, siempre y cuando no sea para los fines lucrativos. Es el deseo del autor, sin embargo, que dicha publicación y distribución sea accesible a todo publico sin restricciones algunas, como también toda traducción u otra obra derivada sea señalada como tal.

Sutta Pitaka: Canasta de los Discursos

Sutta Pitaka es la segunda canasta (pitaka) del Canón Pali que contiene más de 10.000 discursos o suttas que el Buda y, a veces, algunos de sus discípulos más cercanos habían pronunciado durante su ministerio de 45 años de duración.

Todos estos suttas están agrupados en cinco nikayas o colecciones, que son las siguientes:

Digha Nikaya

"Colección de los Discursos Largos" (del pali digha = "largo") consiste en 34 suttas, algunos de los cuales son más extensos de todo el Canon. La temática de estos discursos es muy variada: desde los pintorescos cuentos sobre los seres que habitan los diversos mundos de los devas, hasta las instrucciones de meditación muy concretas y precisas. Los estudios recientes parecen indicar que esta colección fue confeccionada con fines proselitistas y con el propósito de atraer los conversos a la nueva religión.

Majjhima Nikaya

"Colección de los Discursos Medianos" (del pali majjhima = "mediano") consiste en 152 suttas, cuya extensión generalmente es menor en comparación con Digha Nikaya pero mayor que los suttas cortos pertenecientes a los nikayas siguientes. Algunos discursos de esta colección son profundos y muy difíciles de entender, mientras que otros ilustran, con historias amenas, los importantes puntos doctrinales, como por ejemplo, la ley del kamma.

Samyutta Nikaya

"Colección de los Discursos Agrupados Temáticamente" (del pali samyutta = "grupo" o "colección") consiste en 2,889 suttas, relativamente cortos, agrupados en 56 diversos temas o samyuttas en cinco principales divisiones. Los estudiosos creen que esta colección, especialmente su última Gran División (Mahavagga), contienen los discursos más antiguos y, consecuentemente, las enseñanzas más auténticas del mismo Buda.

Anguttara Nikaya

"Colección de los Discursos Agrupados Numéricamente". Literalmente, discursos agrupados en torno de los factores más lejanos (del pali anga = "factor" + uttara = "más allá" o "lejano"). Es una colección consistente en miles de suttas cortos organizados en once partes o nipatas de acuerdo al número de los tópicos del Dhamma tratados en cada discurso. Y así, por ejemplo, el primero, Eka-nipata ("El libro de los unos") contiene suttas con un sólo tópico, cada uno; el siguiente, Duka-nipata ("El libro de los dos") cuenta con suttas que abarcan dos tópicos del Dhamma cada uno, etc.

Khuddaka Nikaya

"Colección de Textos Pequeños" (del pali khudda = "pequeño" o "menor"), consiste en quince siguientes libros (dieciocho en la edición birmana):

- Khuddakapatha — Pasajes cortos

- Dhammapada — Camino de la rectitud

- Udana — Exclamaciones

- Itivuttaka — Esto fue dicho

- Sutta Nipata — Colección de los discursos

- Vimanavatthu — Historias de las mansiones celestiales

- Petavatthu — Historias de los espíritus hambrientos

- Theragatha — Versos de los venerables monjes

- Therigatha — Versos de las venerables monjas

- Jataka — Historias de nacimiento

- Niddesa — Exposición

- Patisambhidamagga — Camino de discriminación

- Apadana — Historias

- Buddhavamsa — Crónicas de los budas

- Cariyapitaka — Canasta de la conducta

Los siguientes libros sólo están incluidos dentro del Canon birmano. Las otras tradiciones consideran estos libros como "paracanónicos":

- Nettippakarana

- Petakopadesa

- Milindapañha - Preguntas del rey Milinda

Abhidhamma Pitaka: Canasta de los Textos Superiores

Los siete libros del Abhidhamma Pitaka constituyen la tercera canasta (pitaka) del Canon Pali. Su contenido consiste en el análisis, extraordinariamente detallado, de los principios que gobiernan los procesos físicos y mentales. En cierto sentido, mientras que Sutta Pitaka y Vinaya Pitaka enfatizan los aspectos prácticos del Camino budista, el Abhidhamma Pitaka provee para ellos un marco teórico capaz de explicar la interdependencia causal de las relaciones físicas y mentales existentes. En la filosofía del Abhidhamma el universo familiar que nos rodea está abordado con categorías impersonales y analíticas que deben ayudar a comprender la naturaleza impermanente y carente de esencias de nuestra realidad.

Según la tradición, Buda expuso el Abhidhamma en una de las realidades celestiales a miles de los devas a lo largo de tres meses consecutivos, durante los cuales diariamente volvía por un breve lapso del tiempo a este mundo, para comunicar la esencia de estas enseñanzas a uno de sus discípulos más cercanos, Ven. Sariputta. De esta manera, el Ven. Sariputta adquirió destreza en la enseñanza del Abhidhamma y la compuso en la presente forma. Esta leyenda trata de explicar de alguna forma el origen tardío de esta Tercera Canasta, la cual fue finalmente incorporada al Canon Pali durante el Tercer Concilio Budista en el año 250 antes de la era común.

A pesar de esta incorporación tardía, el Abhidhamma Pitaka ocupa un lugar importante dentro del pensamiento budista de la tradición Theravada, aunque el grado de la importancia que se le otorga varía de un país a otro. Y así, en el budismo tailandés, por ejemplo, el Abhidhamma como también los Comentarios medievales juegan un rol menos relevante en la doctrina y practica budistas que los suttas y la Disciplina. Mientras tanto, en Sri Lanka y Birmania esta Tercera Canasta posee el mismo rango que las otras dos Pitakas y, en algunos casos, hasta mayor, cuando se afirma que el conocimiento de la misma es necesario para una correcta y plena comprensión de los suttas.

Abhidhamma Pitaka se divide en siete siguientes libros:

Dhammasangani

"La enumeración de los fenómenos". Este libro consiste en un listado de los fenómenos mentales y físicos de los cuales se compone la realidad entera. Dichos fenómenos están ordenados en 22 grupos de triple composición o tikas (Ticamatika) y de 100 grupos de doble composición o dukas (Dukamatika).

Vibhanga

"Libro de análisis". En este libro se analiza el material listado previamente en Dhammasangani con más detalles. Se escogieron 18 tópicos de mayor importancia doctrinal, los cuales están definidos primero de acuerdo a los suttas (Suttantabhajaniya) y analizados luego técnicamente de acuerdo al Abhidhamma (Abhidhammabhajaniya). La mayoría de los tópicos recibe, además, un análisis catequístico de preguntas-respuestas (Pañhapucchaka).

Dhatukatha

"Discurso de los elementos". Este libro podría considerarse como la ampliación de un tópico específico del libro anterior. El tercer tópico de Vibhanga consiste en el análisis de los elementos y Dhatukatha es una extensión de aquella parte. En este sentido, los primeros tres libros del Abhidhamma Pitaka conforman una trilogía y deben ser estudiados en conjunto.

Puggalapaññatti

"Designación de los tipos de las individualidades". Este libro se ocupa de la tipología de los seres humanos de acuerdo a los diversos criterios agrupados en forma numérica en diez capítulos. Este libro ha sido agregado al Canon más tarde.

Kathavatthu

"Puntos de controversia". Al igual que el libro anterior, éste ha sido agregado al Canon cuando el primero, segundo y el séptimo libro del Abhidhamma ya han sido reconocidos como textos ortodoxos en la doctrina budista . El libro trata de más de 200 tópicos doctrinales que han sido interpretados de manera diferente por parte de las otras sectas budistas. Cada tópico tiene la forma del diálogo, en el cual el Theravadin discute un determinado tema con el representante de la respectiva secta.

Yamaka

"El libro de los pares". Este libro consiste en el análisis lógico de muchos de los conceptos presentes ya en los libros anteriores, por lo cual se cree que también constituye una adición posterior al Canon Pali.

Patthana

"Relaciones condicionales". Este libro trata de los 22 tikas y 100 dukas listados en el Dhammasangani, tanto a parte como de manera relacionada, pero siempre con referencia a las 24 condiciones en las cuales todos los fenómenos existentes pueden relacionarse. Este es el libro más extenso del Abhidhamma: la edición birmana del Sexto Concilio Budista se extiende a unas 6000 páginas en cinco volúmenes. Aún así, el texto no describe todas las relaciones posibles de los fenómenos existentes y tan sólo esquematiza el método para hacerlo y lo ilustra con algunos ejemplos. Los estudiosos monjes birmanos estiman que para expandir el texto entero de Patthana se necesitaría unas "tres carretillas de libros"

Vinaya Pitaka: Canasta de la Disciplina

Vinaya Pitaka es la primera canasta (pitaka) del Canon Pali, la cual constituye el soporte de la vida monástica del Sangha. Incluye las reglas que regulan la vida de los monjes (bhikkhus) y las monjas (bhikkhunis) pero también contiene los procedimientos de convivencia y las convenciones de etiqueta orientados al logro de una vida armoniosa entre los miembros de la vida monástica entre sí, por un lado y entre ellos y sus seguidores laicos, por otro lado.

Cuando el Buda estableció el Sangha, la vida comunitaria inicialmente no presentaba dificultad alguna, pues la comunidad monástica estaba compuesta mayormente por los arahants, cuya vida transcurría en una perfecta armonía sin necesidad de reglas algunas. Sin embargo, a medida que la comunidad de los monjes y las monjas iba creciendo, empezaron a surgir los inevitables roces y conflictos, que originaron a su vez, la necesidad del establecimiento de determinadas reglas de conducta. Cada vez que aparecía algún caso de comportamiento poco saludable dentro del Sangha, el Buda establecía una determinada regla con su respectivo castigo o retribución punitiva.

Para comprender adecuadamente esta serie de reglas, que al lector occidental moderno pueden parecer, a veces, anticuadas e irrelevantes, vale la pena tener en cuenta, que el Buda mismo denominó su Camino espiritual "Dhamma-Vinaya", es decir, Doctrina y Disciplina, dando a entender que el Vinaya era una parte integral de esta práctica, y que se le asignaba un rol fundamental e indispensable para el Dhamma. Por otro lado, todas estas reglas serían incomprensibles, inadecuadas y obsoletas sin la luz de la Doctrina o el Dhamma. En otras palabras, el Dhamma y el Vinaya, constituyen dos elementos inseparables dentro de la doctrina y práctica budistas. De este modo, hasta los seguidores laicos ecuentran en estas reglas y en las historias que justifican su aparición, una interesante fuente de inspiración para su práctica y profundas enseñanzas sobre el valor de la verdadera renuncia y de la vida completamente entregada a la realización del Dhamma, que es la meta última de la práctica budista.

Vinaya Pitaka se divide en las siguientes partes:

Suttavibhanga

Reglas básicas de conducta (Patimokkha) de los bhikkhus y las bhikkhunis con sus respectivas historias que cuentan las circunstancias en las cuales el Buda estableció a cada una de estas reglas monásticas.

Mahavagga

Esta sección es una adicción a la reglas de conducta y de etiqueta del Sangha que consiste en una serie de importantes enseñanzas, cuyo estilo se asemeja al de los suttas. Entre dichas enseñanzas, se encuentran los relatos de los acontecimientos que siguieron inmediatamente el Despertar del Buda, sus primeros sermones al grupo de los cinco monjes y las historias sobre cómo algunos de los grandes discípulos del Buda se unieron al Sangha y alcanzaron así también su propio Despertar.

Cullavagga

Una elaboración de las etiquetas y obligaciones de los [[bhikkhus]], como también las reglas y procedimientos relacionados con las ofensas que podrían ser cometidas dentro del [[Sangha]].

Parivara

Es una recapitulación de las secciones anteriores del Vinaya, con resúmenes de las reglas clasificadas y vueltas a clasificar, según los diferentes criterios, con fines mnemotécnicos y didácticos.

Canon Pali

El Canon Pali es considerada por el budismo Theravada como la versión autorizada de las enseñanzas de Buda. Este Canon fue compilado en los tres grandes concilios budistas en los primeros tres siglos luego de la muerte del Buda: “El primero en Rajagaha, convocado tres meses después del Parinibbana de Buddha por quinientos monjes bajo el liderazgo del monje Mahakassapa; el segundo en Vesali, cien años después y el tercero en Pataliputta, 200 años más tarde. El Canon que resultó de estos concilios, conservado en el lenguaje indio medio ahora llamado pali, se conoce como Tipitaka, ‘las tres canastas’ o colecciones de las enseñanazas”.

El más importante de estos concilios fue el de Rajagaha celebrado en el siglo V a.C., donde los monjes, pero sobre todo el primo carnal del Buda, Ananda, recitaron los sermones tal y como recordaban haberlos escuchado hasta que finalmente llegaron a un acuerdo. El canon Pali se divide en tres secciones o “canastas”: Vinaya Pitaka; Sutta Pitaka y Abhidamma Pitaka.

1. Vinaya Pitaka: La “Canasta de la Disciplina”, que contiene las prescripciones que regulan la vida monástica, tales y como las dictó el Buda en distintas ocasiones.

2. Sutta pitaka:

"Canasta de los Suttas": la colección de los discursos o sermones, cuya autoría se atribuye generalmente al mismo Buda y, a veces, a sus más inmediatos discípulos. Esta Canasta contiene el corazón de las enseñanzas budistas. Siendo la parte más extensa, los Suttas están divididos en cinco Nikayas o colecciones, que son los siguientes:

· Digha Nikaya — Colección de los Discursos Largos

· Majjhima Nikaya — Colección de los Discursos Medianos

· Samyutta Nikaya — Colección de los Discursos Agrupados Temáticamente

· Anguttara Nikaya — Colección de los Discursos Agrupados Numéricamente

· Khuddaka Nikaya — Colección de Textos Pequeños:

- Khuddakapatha — Pasajes cortos

- Dhammapada — Camino de la rectitud

- Udana — Exclamaciones

- Itivuttaka — Esto fue dicho

- Sutta Nipata — Colección de los discursos

- Vimanavatthu — Historias de las mansiones celestiales

- Petavatthu — Historias de los espíritus hambrientos

- Theragatha — Versos de los venerables monjes

- Therigatha — Versos de las venerables monjas

- Jataka — Historias de nacimiento

- Niddesa — Exposición

- Patisambhidamagga — Camino de discriminación

- Apadana — Historias

- Buddhavamsa — Crónicas de los budas

- Cariyapitaka — Canasta de la conducta

3. Abhidhamma Pitaka: "Canasta de Textos Superiores": la colección de textos, en los cuales se abordan los principios doctrinales presentes en las otras dos Canastas. Estos principios están aquí reorganizados y estructurados dentro de un sistema que investiga la naturaleza de la mente y de la materia.
El Abhidama se divide en siete libros: El Dhammasangani, el Vibhanga, el Dhatukatha, el Puggalapaññatti, el Kathavatthu, el Yamaka y el Patthana.

La diferencia entre las dos primeras Canastas –Vinaya Pitaka y Sutta Pitaka– y el Abhidama Pitaka consiste en que este último no es el registro de discursos o de pláticas que ocurrieron en lugares reales, sino la sistematización del conocimiento vertido por el Buda. Es pues un estudio exhaustivo de las dos primeras Canastas –compiladas en los dos primeros concilios– acompañada de una gran reflexión filosófica con fines didácticos. De hecho el “Abhidama” fue redactado en el tercer concilio, convocado en Pataliputta por el Rey Ashoka rumbo al año 250 a.C.

Las Cuatro Nobles Verdades

La exposición de las Cuatro Nobles Verdades, sin lugar a dudas, constituye el núcleo de la enseñanza y práctica budistas. Buda había enseñado esta doctrina tanto en su primer sermón después de haber alcanzado la iluminación, como en su última prédica transcrita en la Mahaparinibbana Sutta (El Discurso sobre los últimos días de Buda), sin mencionar las numerosas ocasiones, durante su casi cincuentañal ministerio, en las que había vuelto a hacer referencia sobre este mismo tema. Sin embargo, es la Dhammacakkappavattana Sutta (el Discurso sobre la puesta en movimiento de la Rueda de la Verdad), la trascripción del primer sermón de Buda luego de su iluminación, la que se constituye en la principal referencia sobre este tópico.

Las Cuatro Nobles Verdades con el Óctuple Sendero forman parte de un sermón que fue expuesto por Buda, inmediatamente después de haber alcanzado la iluminación y fue dirigido a sus cinco ex-compañeros de la vida ascética.

Las Cuatro Nobles Verdades, tal como fueron formuladas por Buda, son las siguientes:

La Noble Verdad del sufrimiento o insatisfacción

La Noble Verdad del origen del sufrimiento

La Noble Verdad de la extinción del sufrimiento

La Noble Verdad del Sendero que lleva a la extinción del sufrimiento

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Budismo Mahāyāna

Mahāyāna (literalmente Gran vehículo) es una de las dos o tres principales ramas del budismo. Algunas de las áreas en las que se practica son China, Tíbet, Japón, Corea, Vietnam, y Taiwán. Del Mahāyāna se desarrolló el Vajrayāna esotérico que afirma combinar todas las escuelas previas.
El mahāyāna, como un movimiento separado, comenzó alrededor del siglo I de la Era Común en el sur de la India.
El desarrollo del Mahāyāna fue un proceso lento y gradual. El Mahāyāna no era una escuela rival, y por lo tanto no fue la consecuencia de un cisma (sanghabheda). Monjes Mahāyāna podían vivir sin discordia en el mismo monasterio con monjes de otras escuelas, siempre que sostuvieran el mismo código, a pesar de que se cree que monjes no Mahayana pudieron haberse tomado con algo de burla las creencias y prácticas privadas de sus hermanos Mahayana.

La idea de un cisma o ruptura radical, con cambios religiosos dramáticos, simplemente no concuerda con lo que sabemos ahora del desarrollo religioso budista, no en textos sino en la práctica real.

Aunque el Theravada se atiene estrictamente a las enseñanzas que con más claridad podemos atribuir al Buda histórico, el Mahayana reconoce en la enseñanza del propio Buda más un método que una doctrina; un método similar al método científico, en el sentido que indaga para descubrir la verdad, sin prejuicios y con total libertad para criticar o poner en duda enseñanzas o teorías del pasado. En otras palabras, lo que el Mahayana enseña puede verificarse de una forma esencialmente idéntica a cómo se confirma la validez de las teorías científicas. Esto ha conducido recientemente a despertar un interés mutuo por parte de destacados maestros budistas y reconocidos científicos que se han reunido en una serie de encuentros que han explorado la relación entre Budismo y ciencia.
El Mahāyāna se aparta de la tradición Nikaya (a veces conocida como las escuelas Hinayāna) en su aceptación de las sutras Mahāyāna. Las escuelas Mahāyāna, sin embargo, no rechazan los sutras Nikaya, tales como los registrados en el Canon Pali; éstos también son vistos como autoritativos.

Las escrituras Mahāyāna fueron fijadas por escrito en el siglo I de la Era Común. Algunos de ellas, tales como los sutras La Perfección de la Sabiduría, se presentan como sermones reales de Buda que habrían estado ocultos. Estos sermones fueron pasados por tradición oral como otros sutras, pero otras fuentes afirman que fueron ocultados y después revelados varios siglos más adelante por una vía mitológica. Además de sutras, algunos textos Mahāyāna son esencialmente comentarios.

Budismo Theravāda

Theravāda es una de las dieciocho escuelas Nikaya que formaron el budismo original. Éstas fueron desarrolladas en la India durante los siglos subsecuentes a la muerte del Buda. El nombre Theravāda denota el significado de “enseñanza de los antiguos o ancianos”. Es la escuela más antigua del budismo, es relativamente conservadora y la más cercana al budismo temprano, por lo cual se podría considerar dentro de la ortodoxia. Basan su tradición en el llamado Canon Pali, compendio donde se transcribieron los discursos que el Buda dio a lo largo de su vida luego de la iluminación.
El budismo theravāda es hoy la religión predominante en algunos países del sudeste asiático, como Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Sri Lanka. La literatura sagrada budista theravāda fue la primera conocida en occidente. Mediante traducciones hechas en el siglo XIX, estando actualmente completada al idioma inglés y en curso de serlo en otros idiomas.
En el mundo académico occidental el estudio del budismo theravāda y del lenguaje pali es preeminente universitario y el mejor estudiado.
Theravada promueve el concepto de Vibhajjavada (Pali), literalmente la “Enseñanza del análisis”. Esta doctrina sostiene que la introspección clara debe ser el resultado de la experiencia individual, investigación crítica y razonamiento, opuesto a la fe ciega. Sin embargo, las escrituras tradicionales también enfatizan el seguir los consejos de los sabios, porque ellos y la evaluación de las propias experiencias deben ser los instrumentos para juzgar las prácticas.

El objetivo Theravadin es la liberación (o libertad) de dukkha, según Las Cuatro Nobles Verdades, lo que se consigue al alcanzar el Nirvana, que también completa el continuo ciclo de nacimiento y muerte. Theravada enseña que el Nirvana se alcanza antes siendo un noble discípulo de Buda: un Arahant.

En opinión de los theravadines, el Nirvana alcanzado por los Arahants es el mismo que el obtenido por el propio Buda. Pero el de él es superior debido a que lo alcanzó por si mismo y supo enseñar a otros. Los Arahants alcanzan el Nirvana en parte debido a sus enseñanzas. Los Theravadines reverencian al Buda Sakyamuni, pero reconocen la existencia de otros en tiempos pasados y futuros. Maitreya, por ejemplo, mencionado en el Canon Pali como el futuro Buda.

Buda o Buddha

Buddha es un nombre honorífico con contenido religioso que se aplica a quien ha logrado un completo despertar espiritual. En el marco religioso indio en donde se desarrolla el budismo, este despertar implica un estado de plena tranquilidad mental y felicidad libre del sufrimiento inherente a vivir. Esto sucede tras superar de manera permanente el deseo o ansia , la aversión y la confusión sobre la auténtica naturaleza de la realidad y, por lo tanto, haberse liberado definitivamente de todo sufrimiento o insatisfacción vital.

En la primera compilación escrita del budismo, el canon pāḷi, del budismo theravāda, el término Buda se refiere específicamente a aquellos que hayan despertado a la verdad (dharma) por sus propios medios en una época en la que la enseñanza para este propósito no esté presente en el mundo, y por lo tanto sin la ayuda de un maestro o indicaciones sobre el camino a seguir para ello.

La religión budista incluye la reencarnación, y en su tradición se considera que Buda Gautama no ha sido el único buda. El canon pāḷi se referiere al buda Gautama como el 28.º de una larga lista que surgen paralelamente al florecimiento y posterior desaparición de su enseñanza.
El budismo enseña que cualquiera tiene el potencial innato para llegar a experimentar el despertar y el nirvāṇa. Realizar el nirvana implica realizar la misma naturaleza de un Buda, pero no así convertirse en un Buda histórico como lo fue Siddharta Gautama. En el budismo theravāda existe el apelativo de arhat (noble, digno) que se aplica a quienes han realizado dichas cualidades. En el posterior budismo mahāyāna el significado de la palabra de Buda cobrará un uso mucho más extensivo, en donde la palabra Buda se empleará tanto para nombra al personaje histórico de Siddharta, para hacer mención a la completa realización del camino budista, o para designar a la realidad como un todo (”el Buda”). Los diversos enfoques de escuelas distintas así como las traducciones hacia el sánscrito, chino o tibetano, será el marco para esta ampliación de significados.

Nirvana o Nibbāna

El Nirvana es el objetivo último del budismo, su traducción literal sería “extinción” y se refiere a la extinción de los fuegos de la avidez el odio y la ofuscación. El Nirvana no puede definirse con palabras y el budismo aconseja que cada uno utilice sus propios medias para llegar a dicha extinción, ya que es el único método de saber en qué consiste. Gautama Buda se refería al nirvana en el budismo de la siguiente manera: «Hay una condición donde no hay tierra, ni agua, ni aire, ni luz, ni espacio, ni límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas, ni falta de ideas, ni este mundo, ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa, ni efecto, ni cambio, ni detenimiento».

Lista de los 14 Dalai Lama

1. Gendun Drup, 1391-1474
2. Gendun Gyatso, 1476-1542
3. Sonam Gyatso, 1543-1588
4. Yonten Gyatso, 1589-1616
5. Ngawang Lobsang Gyatso, 1617-1682
6. Tsangyang Gyatso, 1683-1706
7. Kelsang Gyatso, 1708-1757
8. Jamphel Gyatso, 1758-1804
9. Lungtok Gyatso, 1805-1815
10. Tsultrim Gyatso, 1816-1837
11. Khedrub Gyatso, 1838-1855
12. Trinlé Gyatso, 1856-1875
13. Thubten Gyatso, 1876-1933
14. Tenzin Gyatso, 1935 - actual Dalái Lama

Tenzin Gyatso

Llamado simplemente Kundun (la Presencia), o Gyalwa Rinpoché (Precioso Vencedor) por el pueblo tibetano, Su Santidad Tenzin Gyatso es “el portador del loto”, el XIV Dalái Lama del Tíbet y líder religioso de la secta de los maestros celestiales.

Nació el 6 de julio de 1935 en Takster (Amdo), en el este de Tíbet, con el nombre de Lhamo Dondhup. A la edad de cinco años, fue proclamado encarnación del XIII Dalai Lama fallecido, llevado al palacio de Potala en la capital del Tíbet y oficialmente proclamado líder espiritual. Un tulku es un monje budista que ha escogido conscientemente renacer (reencarnar), comúnmente muchas veces, para continuar con sus objetivos o tareas religiosas.

Los budistas consideran que los Dalái Lamas son emanaciones de Buda Avalokiteshvara sin embargo también creen que no es un Buda sino un Bodhisattva, es el patrono del Tíbet y piensan que, tras su muerte, su conciencia sutil tarda un intervalo de cuarenta y nueve días, por lo menos, para nacer de nuevo en un niño que ya desde su nacimiento puede dar señales de su carácter especial.

Reting Rinpoché, el regente tibetano, dijo haber tenido un sueño. Según el, soñó con un monasterio, una carretera, una casa con tejado azul, un perro y un pórtico con un niño sentado bajo él. En 1937, unos monjes fueron enviados al Amdo para encontrar al nuevo Dalái Lama y encontraron en el poblado de Takser una casa con todas aquellas condiciones. Aquella casa había sido visitada por la conciencia sutil del decimotercer Dalái Lama y ya había sido reconocido un tulku (maestro renacido) en la familia. Los monjes de la comitiva se vistieron como mercaderes y Kewtsang Rinpoché el dignatario que encabezaba la expedición, como doméstico. Pero según cuentan, el niño lo reconoció y dijo que era “un monje de Sera”, y dijo su nombre. Como es costumbre, realizaron a continuación la serie de pruebas y exámenes, incluyendo la conocida del reconocimiento de pertenencias.

A los cuatro años de edad fue ordenado monje budista y entronizado como XIV Dalai Lama del Tíbet. El Dalái Lama tenia la capacidad de memorizar y comprender los textos esotéricos en su primer intento estableciendo su reputación como un maestro por encima de todos los demás monjes a los 9 años.

Tras la victoria de los comunistas, a sus 15 años, el 17 de noviembre de 1950 fue declarado jefe de gobierno en exilio. Considerando que la única forma de liberar a su país de la opresión, era que su palabra y su actividad no fueran acalladas, Su Santidad el Dalai Lama cruzó los Himalayas a pie, en un peligroso viaje que le llevó al exilio en India. Unos 80.000 tibetanos le acompañaron, mientras Mao Tse Tung ponía en el gobierno del Tíbet al Panchen Lama al que,sin embargo, no consiguió manejar a su gusto y encarceló en 1964.

En 1954, junto con una gran cantidad de dignatarios religiosos y civiles, viajó a Pekín para mantener conversaciones de paz con Mao, y en 1956 lo hizo a la India, donde pudo conocer al Primer Ministro Nehru, a quién le solicitó apoyo. Pero la crisis continuó y se provocó la primera rebelión en dos provincias fronterizas con China.

El 10 de marzo de 1959 Lhasa se sublevó de nuevo para reafirmar su independencia. Las demostraciones fueron brutalmente reprimidas hasta la total ocupación del país. Decenas de miles de tibetanos murieron en los bombardeos o fueron encarcelados.

En 1963, se promulgó una constitución democrática que se basa en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Dharamsala, felizmente conocida como la Pequeña Lhasa posee también instituciones culturales y educativas y sirve de Capital en Exilio de 130.000 refugiados tibetanos que viven principalmente en la India. Otros viven en el Nepal, en Suiza, en el Reino Unido, en los Estados Unidos, en Canadá y otros 30 países.

Actualmente, Tenzin Gyatso, figura internacional que se define a sí mismo como “un simple monje”, viaja por todo el mundo hablando en pro del pueblo tibetano, su autonomía respecto de China e impartiendo enseñanzas budistas. Reputado por su jovialidad, su estilo enérgico y profundo, y su erudición, ha dado frecuentes alocuciones públicas que han sido transcritas en más de un centenar de libros.

Camino Medio

El Camino Medio o Camino del Medio (sánscrito: madhyamā-pratipad; Pali: majjhimā patipadā) es la práctica budista del No Extremismo. El camino del medio cristaliza el camino por el que Gautama Buda alcanzó el estado de Nirvana a través de la moderación que supone la huida de los extremos, tanto la indulgencia con los sentidos como la auto-mortificación y a través de la práctica de la sabiduría, la moralidad y el cultivo de la mente.En el Canon Pali del Budismo Theravada, la frase Camino Medio se adscribe a la descripción que Buda da sobre el Noble sendero óctuple, como una forma de actuación entre extremos de austeridad e indulgencia sensual. Filósofos posteriores también han utilizado la denominación Camino Medio para referirse a las enseñanzas del Buda como un punto de vista entre los extremos de la existencia y la no existencia.

Entrevista al Dalai Lama en TV3 (4 de 4)

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